dimecres, 2 de desembre de 2009

Hay cosas que tienden al infinito, yo tiendo a la obsesión.















Fue la mañana más lenta de la história a decir verdad. No podía parar de idealizar las hojas del suelo que veria al salir por la puerta, no podia parar de idealizar lo perfecto que sería con el frío sujetar un café caliente mientras levantaba energicamente las hojas para que levitaran delante mío. Y cuando llegó la hora, no había hojas. El café era perfecto, como lo había imaginado¡Pero joder!¿Donde estaban las hojas? ¿Alguien se había levantado temprano para llevarse todas las hojas y tomarse un café en su casa? Cuando la cafeina hizo efecto todo fue en augmento, y lo primero el estrés. ¿Cuándo iba a hacer yo tanta faena? ¿Desde cuando el tiempo era gratis?

En dos semanas estaria en la luna. Quien dice en la luna, dice en Valencia, espero que el efecto fuera el mismo.

2 comentaris:

  1. Tu post de hoy tiene algo, no sé si el título que suena como muy de canción, o la eglóga urbana sobre las hojas: esa sensación de que simplemente es un hecho puntual, el que se describe con las palabras; pero parecen haber mundos ocultos y secretos, llenos de significado y sentimientos tras ellas. Cautivador - y me mata no saber porqué.

    - Y sí, el video de TDTWWWA (The Day The Whole World Went Away) es totalmente acongojante :]

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  2. jo crec qe tinc la tardor idealitzada i mhe viciat massa als cappuccinos de 50 cèntims amb triple de sucre de la màquina de la uni. són necessaris, completament. a partir de que la màquina diu COMPLETO em començo a sentir persona xD

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