dissabte, 3 d’octubre de 2009



Tengo mi propia teoría de lo que puede pasar cuando una muere. Somos pura energía y al morir todos nuestros átomos se irán mezclando con el resto del Universo. Nuestra energía propia acaba mezclándose con la energía del Cosmos. Ni paraíso, ni infierno. Somos una unidad del Cosmos, o sencillamente el Cosmos entero. Así me siento cuando yo hago el amor. Siento una mezcla de energía con la otra persona, que me hace viajar y fundirme con el Cosmos. La energía de mi organismo es una pequeña parte de mí misma que se va y acaba mezclándose con el Universo, y cuando acabo rendida, vuelvo a mi estado humano. Es un viaje sideral de mis células que se quedan dispersas para siempre prisioneras de un tumulto energético, el cual no sé gestionar y me llama permanentemente. Por eso siempre queremos repetir esta experiencia. Para comprenderla mejor. Sin embargo, yo nunca consigo comprender nada. Es una pequeña muerte que intento domesticar cada vez.


Diario de una ninfómana.

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