diumenge, 4 d’octubre de 2009















-Demos por finalizada la hora del té- dijo él. Lo miré a los ojos pero sin demasiada intensidad y me sonrió. No sabía si devolverle la sonrisa o quedarme totalmente inexpresiva como queriendo decir "me da igual todo lo que hagas o lo que digas".

Nunca me había sentido de aquel modo. El cielo era lo suficientemente oscuro para perderse y no volverse a encontrar nunca más. La luna iluminaba trozos de mi piel como si fueran pinceladas de un artista que hasta aprendiendo a pintar.

-¿Y ahora qué?- me pregunté yo. Me miró a los ojos como diciendome "tengo las respuestas a todas tus preguntas" y vi en él un modo de escapar de mi mundo y ser feliz.

Doy por finalizada la hora del té. ¿Y ahora? Ahora toca ser feliz.


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