dissabte, 2 d’octubre de 2010
























Ese modo de creer que las cosas solo les pasan a los demás. Esa forma de pensar que todos tenemos, casi sin excepciones. Nunca me harán daño, nunca tendré tanta mala suerte. Todo son probabilidades ¿por qué le tendría que tocar a otro?. Somos una pequeña parte de ese gran bombo que es repartido a personas que lo necesitan, somos una gran parte para esa persona escogida. Pero no somos nada, no somos nada hasta que nos empezamos a considerar algo por nosotros mismos.

Cántame una canción. Juguemos como niños. Déjame jugar contigo: con tu espalda, con tus manos, con tu pecho. Corramos por la ciudad cogidos de la mano. Arrástrame cuando esté cansada. Deja que me duerma a tu lado, en mi cama. Y dime que no volverás. Dime que esta será la última vez.

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