dimecres, 23 de setembre de 2009
















El punto determinante de hoy ha sido el ver que no lo podia mirar a la cara. Ha sido como ver, en un modo extraño, que hay algo no quiera que se repita nunca más.


Hacía tiempo que la felicidad no venia en dosis de onze horas y media, pero cuando han caído el golpe ha sido desfallecedor. Como si una corriente de aire de doscientos quilometros por hora te golpeara en la frente. He querido gritar, llorar y sobretodo ser abrazada. He querido querer en la misma proporcion que se es querido. Y nunca más quiero experimentar esa extraña sensación de vacío en mi interior, esa sensación de falta de valores y de no saber demasiadas cosas.


He sentido miedo, es humano.Creo que empiezo a aprender. Y ahora no es a base de sueños

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