divendres, 3 de setembre de 2010




Para empezar, yo quería saber de donde había salido él, porque me estaba dejando ya demasiado descolocada ese muchacho. No me había dado tiempo ni a mirar su edad, y eso me dejaba bastante preocupada porque parecía bastante más joven que yo. No podía querer más de él porque ni siquiera recordaba haber tenido nada de él. Pero como un acto reflejo le sellé la boca con un beso, y luego ya todo vino solo. Al cabo de un rato volvía a tener la misma escena que al levantarme con la diferencia de que ahora ya sabía un poco más del desconocido, y sin la sensación de mareo permanente.

1 comentari:

  1. a veces, esa sensación de mareo permanente no se va nunca.

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