dimarts, 25 d’agost de 2009















Tan solo, queria permanezer allí por mucho tiempo, en soledad.

Con sus brazos rodeandome la cintura, me levante. No sabía de quien era mi cabeza. Tardé en incorporarme un poco. Y salí de allí, cojí una bebida, me puse el bañador y me fui a la playa.

Horas antes, tenía el universo sobre mi. Galaxias, mundos en movimiento. Cuatro deseos y medio. La nada delante mio. Demasiado alcohol en sangre. Una isla en mis pies y un perfecto cielo estrellado sobre mi cabeza.

¿Sabes la sensación esa de que estás viviendo uno de los momentos más perfectos de tu vida y solo falla una cosa? Pues eso era. Ni tan solo fallaba, sino que con otra persona hubiera sido quizá más perfecto.

Y en ese momento. Fue perfecto. La playa desierta, el mar frente a mi, mi cabeza dando vueltas y mi barriga haciendo saltos mortales.

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