dilluns, 17 d’agost de 2009


Capítulo uno.

Recuerdo perfectamente aquel día.
Soleado. Caluroso. Veraniego. Extraño. Borroso. Distante. Corriente. Distinto. Divertido. Curioso. Crítico. Loco. Perfecto. El primer día.

Te recuerdo perfectamente a ti. Tu gorra. Tu sonrisa. Tus aparatos. Tus pantalones. Tus sandalias. Tus dedos. Tu piel. Tu nariz. Tu olor.

Recuerdo perfectamente cuando un amigo tuyo me dijo que tenías una novia, y le dijiste que se callara, y me sonreiste. Tenías un cubata que le sujetabas al sujeto de tu izquierda.

Recuerdo el suelo de Barcelona en mi espalda, recuerdo como no podía parar de reír cada vez que me hacías cosquillas o me inmobilizabas y acababa allí, sin saber como a tus pies.

Recuerdo la carrera final hacia la estación, la carrera contrareloj, aquella carrera que hizo que cuando la terminara todo empezara a ser perfecto.

Recuerdo que fue el primer día de lo que empezó a ser un verano perfecto. Y fue un dia cualquiera, un día que parecía que nada cambiaria en mi vida.

tres años menos un dia, eso hace.


2 comentaris:

  1. és curiós, jo també recordo aquell dia amb tots els detalls, fins i tot la roba i tot el que vam fer, i sobretot al bosc de les fades i al portal de l'àngel (que allà tu no hi eres però bueno xD) i sí, també com ens vam patejar totes les rambles de dalt a baix corrent (que interminables es van tornar!)
    però d'aquell estiu recordo, ari, que en el fons sempre et vaig estimar més a tu que a qualsevol altre persona que es creués en els nostres camins, i pots estar segura que a Suissa et vaig trobar a faltar MOLTÍSSIM, me'n recordo perfectament :)

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