diumenge, 30 de gener de 2011















Bajo aquella sabana te protegías del mundo, de los fantasmas, de los ladrones y de los psicópatas que atacaban por la noche. Tenías montado un mundo que nunca se iba a derrumbar, que nunca iba a dejarte caer. Almenos no te iba a dejar caer más abajo de lo que ya habías caído.

Pero dejaste caer el muro, y empezaste a ser débil. Empezaba a entrar la luz por ese muro poco a poco invisible. Y dejaron de existir las sábanas para que te empezara a cubrir la piel. Los abrazos a media noche que te hacían sentir protegida a la vez que frágil.

2 comentaris:

  1. jo tampoc, i et vaig trobar de miracle *_* visca!! :)

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  2. A largo plazo los abrazos pueden doler. Buen blog, sigue en ello.

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