diumenge, 11 de juliol de 2010




Preferiría esa tranquilidad a los impulsos de la noche, a las miradas perdidas, a las noches a solas. Preferiría mil veces eso, no te engañes, no me envidias.




Me gusta ser besado. Es algo ligeramente distino al hecho de besar. Besar en sí es otra cosa, otro placer, a veces una convención,a veces un gusto traicionero; también es, sin duda, la expresión máxima del deseo. Pero ser besado siempre es inocente y feliz, siempre reconcilia. Ser besado encierra erotismo y pasión, claro está, pero con sutileza, y añade a todos los placeres expresados uno específico, que es el de transmitir la orden a los músculos del cuerpo en una concentración intensa para ser rozado por los labios del otro, para disfrutar y acoger la elección que ese otro, amado o querido ha hecho. "Te he elegido a ti", eso dice el beso.

2 comentaris:

  1. Cierto, mola mas ser besado a tener que besar.
    Nose sabe que puede ocurrir....
    Un saludo

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  2. Es de un artículo que encontré hace años en una revista de mi madre que se llamaba Placeres minúsculos :)

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