dijous, 29 de juliol de 2010















-Podrías comprarte unas rodilleras.- Dijo el chico que hablaba por el móvil a mi lado.

Con mi mente sana, solo pude pensar que la chica con la que estaba hablando el chico estaba aprendiendo a patinar. ¿Para que necesitaria la chica unas rodilleras sino? Quizá la chica estaba aprendiendo a ir en patines, o en patinete, o en bicicleta. Quizá la chica era trapezista, o hasta inventora de inventos sin interés.

Pero luego mi mente sana se largó. Y me vino a la cabeza una chica con las dos rodillas peladas y la garganta irritada. Me vino a la cabeza como esa chica tenía dolor de espalda, me vino a la cabeza como esa chica además de rascadas en las rodillas tenía arañazos en la espalda. Luego me vino a la cabeza que esa chica quizá era la mejor amiga del chico, que en realidad no le hacía nada al chico en cuestión, pero que se dedicaba al negocio. Que la chica era de esas de 20€ el completo. -Que mañana toca rascar la pintura que hemos dejado en el suelo.


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