dimecres, 19 d’octubre de 2011

Como siempre ya sabes de que voy a hablar: de como todo eso me corroe y me mata lentamente; de desapariciones; de espectros que van y vienen; de humos y vahos de colores.

Ese absurdo hedonismo que no te deja ver más allá de tu sombra. Ese absurdo nihilismo que no me deja ver más que un absurdo muro blanco transparente ( quizá gris).

El mar, la sal en nuestra piel, la miel en nuestros labios. Y tu extraña obsesión fuera de tu campo visual, del eje terrestre, de la órbita espacial, de eso que te hace tan especial.

Tan especialmente absurdo. Tan simple. Tan complejo.

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