dilluns, 9 de maig de 2011

Y hablas para no irme,
Y bebes para no verme,
Y yo que callo y rio y bebo,
No doy tregua ni consuelo,
No es por maldad lo juro,
Es que me divierte el juego.


Subió el telón ( como tantas otras veces) y empecé a cerrar los ojos como empezaba a ser costumbre. Dolía ver todo ese espectáculo, todo es montaje en el que no sabía como participar ( en el que a veces me dejabas participar)

Pero aunque cerrara los ojos del todo, con todas mis fuerzas, no podía evitar sentirte allí, en algún lado, entre el viento, con tu voz, con tu calor. El telón ya estaba subido y faltaba hora y media para terminar la función, para que desataran las cuerdas que me amarraban al sillón.




















Maldita dulzura la nuestra.

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