dimarts, 8 de desembre del 2009




















Al vernos pasó como siempre. Bajaste enérgicamente del coche, como si no hiciera cuatro meses que no dabas señales de vida. Me diste dos besos, y me abrazaste, sin dejarme ir, como siempre. En paz me quedé, porque sabía que estabas bien, que seguias sonriendo, aunque cada vez menos.

Me devuelves el jersey, y lo primero que hago es olerlo, sin saber porque. Huele a cerrado, a humo, a mucha gente.Me recuerda a aquella tarde de lluvia de verano en la que nos perdimos entre miles de gotas de agua dentro del coche y te hice una limpieza a fondo de la guantera.

diumenge, 6 de desembre del 2009




















No quiero hablar del rincón de lo ganado o lo perdido. La evidencia de lo perdido, y no saber lo que has ganado. Dos años más, dos años menos. ¿Y ahora que? Felicidad, aunque quizá no en estado puro, pero mucha felicidad.


Seis de diciembre. Se dice pronto. El año pasado, en Sants. Hace dos años, en Ramblas. Perdí y gané. Perdí el norte y gane experiencia. Me doy cuenta que con el tiempo, somos más fuertes y a la vez más sensibles.

Creo que estoy igual que antes de empezar. Me siguen fascinando las mismas cosas. Soy más feliz de lo que me imaginaba hace medio año que sería. Mi primer puente sola. ¿Y qué? ¡Qué es genial! Felicidades, espero que lo hayas celebrado bien.

Les tardes d'estiu ballant sevillanes sense saber-ne eren guais.

dissabte, 5 de desembre del 2009

Las esposas se oxidaron.



















Entre libros, una caja. En la caja, las esposas. Oxidadas. Sin aire. ¿Cómo? ¿Gotas de sudor incrustadas?

Gané al monopoly.Gané dos morados en el pie. Perdí litros de agua. Perdí el sueño.

divendres, 4 de desembre del 2009

Aviones de papel.














Abrimos la ventana, y empezaron a planear. Esta mañana no podia parar de reír solo de recordar ese momento, solo de recordar que hacía dos años que no estaba en un estado tan desordenado en un espacio cerrado, solo de pensar, que hace dos años, todos los días eran así. Miles de bolas de papel que estrellaban contra vidrios, suelo y personas.

Mi pelo en estado puro, con el sol. De ese color raro entre rubio y pelirojo, cuando perfectamente sabes que es castaño.La seguridad, de que aguantarás la hora siguiente en clase. Y de golpe, descubrir que toca sala multimedia, y pensar "hoy me quedo", y en efecto, me quedé tomando el café.

La felicidad de no volver a ver a la infermera en una semana, la felicidad del puente, la felicidad de la huelga, la felicidad, la felicidad. Y ese bello recuerdo de los aviones en el sueño durante una semana, de los aviones planeando en el tejado. La felicidad de ver a la luna por la mañana y decidir ir andando, la felicidad del Sol en la Luna iluminando los edificios.


I close my eyes, only for a moment, and the moment's gone



dijous, 3 de desembre del 2009



















Justo después de pensar, que cuando se trataba de él no existian las casualidades, otra casualidad me golpeó. ¿Gracioso? Demasiado, cuando la casualidad me dijo lo mismo que yo pensaba. Siempre han dicho que las desgracias nunca vienen solas, y en su caso, es cierto.

Sigamos.

Factor determinante: la pasta de dientes. No me parece que sea una falta de sensibilidad, me pareze un acto totalmente humano. Factor determinante: un corte de pelo.


Retrocedamos.

Una pared negra. Un cristal transparente. Un sueño indefinido en un lapso corto de tiempo. Pesadillas que siguen en mi cabeza. Una tortura que de vez en cuando aparece sin saber porqué. Un complot. Una mentira. La realidad aparentando ser lo que no es.

Sigamos.

Una mañana de otoño. Gotas que no se sienten, pero se ven a contraluz. Frío, humedad. Me pica la espalda y no me llego. El bolso cae porqué la chaqueta es demasiado resbaladiza. ¿Sabes que? Que voy a retroceder otra vez.

Indiferencia. No poder ni querer recordar la mayoria de los momentos. Y de golpe. ¡ZAS! Todo el mundo en complot. Parece como que a estas alturas a todo el mundo le entre la melancolía menos a mí. Miedo. A su voz. A que de señales de vida. Asco. En dosis que un cuerpo no puede asimilar. No hay odio.Ahora ya no.

Sigamos.

Imágenes no reales que reflejan el momento. Puedo recordar las ganas de escupir que tube. Las ganas de golpear. El miedo a perder. Las ganas de pelear. La impotencia. Aquel asqueroso sudor. Pero ya no sé como es su olor. No recuerdo ningún momento que me hiciera especial. Miedo. A no poder ser rota nunca más.


SLIPS SUCKS.
PD: ni se te ocurra aparecer.

dimecres, 2 de desembre del 2009

Hay cosas que tienden al infinito, yo tiendo a la obsesión.















Fue la mañana más lenta de la história a decir verdad. No podía parar de idealizar las hojas del suelo que veria al salir por la puerta, no podia parar de idealizar lo perfecto que sería con el frío sujetar un café caliente mientras levantaba energicamente las hojas para que levitaran delante mío. Y cuando llegó la hora, no había hojas. El café era perfecto, como lo había imaginado¡Pero joder!¿Donde estaban las hojas? ¿Alguien se había levantado temprano para llevarse todas las hojas y tomarse un café en su casa? Cuando la cafeina hizo efecto todo fue en augmento, y lo primero el estrés. ¿Cuándo iba a hacer yo tanta faena? ¿Desde cuando el tiempo era gratis?

En dos semanas estaria en la luna. Quien dice en la luna, dice en Valencia, espero que el efecto fuera el mismo.

dimarts, 1 de desembre del 2009

Aquella mañana.




















Nunca había sido capaz de recordar un momento por un sabor. Me sabe a tranquilidad, me sabe a playa, me sabe a mi misma, me sabe a frío, me sabe a felicidad, me sabe a resaca.

Esa mañana me levanté solo despertarme. Las escasas horas que había dormido no habían sido suficientes, pero no podia seguir estirada, el mundo me daba vueltas y no había ningún botón para pararlo.Creo que fue la última vez que dormí abrazada a alguien. Me quité la ropa, me puse el bañador y mi rebeca. Abrí la nevera y cogí el último botellín, ese que me hace recordar estos momentos algunas mañanas.

No había nadie en la playa. Me senté en la orilla del mar, donde hacía unas horas solo había que agua. Nunca había visto cambiar la marea de una manera tan espeluznante, de hecho tenia miedo a encontrar evidencias en el suelo de la noche de antes. Pasaban los minutos y seguia sola, todo el mundo dormía menos yo y las olas que jugaban conmigo. Dejé el bañador en la orilla, y empezé a ser parte del universo, a sentir que la energia fluía, a notar los peces que pasaban entre mis piernas como si fueran agua, como si ahora el agua fuera yo. Pero la paz terminó. Llegó un joven. Me sonrió y practicamente actuó igual que yo, yo en un mundo, él en el suyo.

Ahora me doy cuenta, que allí entre el agua helada, entre las mareas que subían y bajaban, encontré una paz que desde ese dia me ha acompañado. Una paz que empezabas a conseguir cuando valorabas una playa con marea alta que se llevaba a todo el mundo que encontraba con ella, y la misma playa que arrasaba todo lo que uno lleva cuando el agua era cristalina y casi inexistente.