dilluns, 12 d’octubre del 2009

























Creo que entre petalos de rosa puede ser la manera.
Entre un manto de nubes rotas, en un acantilado de la playa, entre sábanas, en tus ojos, en mis manos, en su boca. Puede ser la manera.

Una manera de llegar a un punto donde ya no se pueda parar. Un punto de consentimiento mutuo sin que nada sea forzado. Un punto donde la idea de oler lo blanco no pueda ser malinterpretada, un punto neutro, bonito, romántico. Un punto que no traiga la desesperación.

O si hay desesperación, que sea una desesperación sana. Una desesperación que me haga querer escribir durante horas sin parar y sonriendo. Una desesperación que me haga arañar espaldas. Una desesperación que saque todo lo mejor de mi.



Creo que entre pétalos de rosa, seria perfecto.

diumenge, 11 d’octubre del 2009
























Voy a contar la história de la felicidad. Iba en augmento sin saber porqué, de golpe bajaba, y sin saber porqué iba arriba otra vez, en un elevador hasta el infinito.

La sensación de felicidad en pequeñas dosis, como en bolsitas de té, no iba conmigo. Habia tomado felicidad a grandes cucharadas, no una, no dos, cientos de ellas.



dijous, 8 d’octubre del 2009



















De entre todas las cosas que me pueden hacer feliz ahora, no se que elegir.

Ayer no esperaba muchas de las cosas que pasaron. La verdad, no fue el mejor cumpleaños de mi vida, fue un dia cualquiera, aunque con muchos abrazos y besos.

Pero hoy, a pesar de que he echo 9 horas de clase, ha empezado a subir la felicidad a partir de las seis de la tarde. Puedo tocar casi las nubes con la punta de los dedos, pero este fin de semana me las voy a comer.


dilluns, 5 d’octubre del 2009













Hay sensaciones que te hacen elevar al infinito y que cada vez que pasan te hacen elevar unos centímetros más de donde lograron elevarte la última vez.


De esas sensaciones hay ilusiones, como cuando ves un espejo frente a otro espejo y te quedas fascinado porque no sabes exactamente como sucede eso. Y lo miras atonito, y sabes que cada vez que veas ese espejo te preguntarás lo mismo, porqué es inevitable.


Hay demasiados tipos de sensaciones, como aquella de cuando abres un libro nuevo y sabes que ese olor es especial, y que la próxima vez que lo abras no tendrá el mismo olor, porqué es único. Aún es más genial la sensación de satisfacción, aquel bien estar que te da resolver un ejercicio de quimica después de haber intentado diez ejercicios antes. Pero realmente, no digo que sea la sensación más perfecta del mundo, pero me encanta imaginar el olor de alguien, y cuando ese alguien pasa por mi lado, que huela exactamente como yo imaginé. Pero quizá aún es más perfecto recordar a una persona por su olor.

No me gusta la gente que no huele a nada, ni la que no tiene calor corporal, les falta energia, no me producen sensaciones más allá de lo que me puedan aportar visualmente, o en su menor parte intelectualmente.

La mayoria de veces odio el contacto visual, muy pocas veces he conseguido establecerlo sin sentirme incomoda, o sin reirme, o últimamente sin entristezer. Es curioso como solo hay una persona con la que establezca contacto visual, y curiosamente es con la persona que menos pueda establecerlo. Almenos no rio, aunque a veces lloro.

diumenge, 4 d’octubre del 2009















-Demos por finalizada la hora del té- dijo él. Lo miré a los ojos pero sin demasiada intensidad y me sonrió. No sabía si devolverle la sonrisa o quedarme totalmente inexpresiva como queriendo decir "me da igual todo lo que hagas o lo que digas".

Nunca me había sentido de aquel modo. El cielo era lo suficientemente oscuro para perderse y no volverse a encontrar nunca más. La luna iluminaba trozos de mi piel como si fueran pinceladas de un artista que hasta aprendiendo a pintar.

-¿Y ahora qué?- me pregunté yo. Me miró a los ojos como diciendome "tengo las respuestas a todas tus preguntas" y vi en él un modo de escapar de mi mundo y ser feliz.

Doy por finalizada la hora del té. ¿Y ahora? Ahora toca ser feliz.


dissabte, 3 d’octubre del 2009



Tengo mi propia teoría de lo que puede pasar cuando una muere. Somos pura energía y al morir todos nuestros átomos se irán mezclando con el resto del Universo. Nuestra energía propia acaba mezclándose con la energía del Cosmos. Ni paraíso, ni infierno. Somos una unidad del Cosmos, o sencillamente el Cosmos entero. Así me siento cuando yo hago el amor. Siento una mezcla de energía con la otra persona, que me hace viajar y fundirme con el Cosmos. La energía de mi organismo es una pequeña parte de mí misma que se va y acaba mezclándose con el Universo, y cuando acabo rendida, vuelvo a mi estado humano. Es un viaje sideral de mis células que se quedan dispersas para siempre prisioneras de un tumulto energético, el cual no sé gestionar y me llama permanentemente. Por eso siempre queremos repetir esta experiencia. Para comprenderla mejor. Sin embargo, yo nunca consigo comprender nada. Es una pequeña muerte que intento domesticar cada vez.


Diario de una ninfómana.

dijous, 1 d’octubre del 2009




















El día de la despedida
de esta playa de mi vida
te hice una promesa:
volverte a ver así.



Recuerdo el dia de la despedida como algo extraño. No me dirigiste la palabra, aunque el mar era bonito. No quiero decir que era la playa de mi vida, pero es la playa que sale en mis sueños.

La verdad no recuerdo mucho de esa playa. Había un banco y rocas, también una via de tren y un paso subterráneo que te ayudaba a cruzar la calle. A parte de eso, solo recuerdo partes del pueblo.

Pero de vez en cuando, sin saber como ni porqué sueño en esa playa. ¿La playa de mi vida? Ni siquiera he pasado tres horas en esa playa, no puede ser la playa de mi vida. Pero sin embargo es la playa que me hace pensar, la playa que nunca me ha echo daño en mis sueños, la playa que me hace huir algunas noches sin reproches, sin miedo. Es un refugio, ¿por qué no decirlo?

Ese sueño siempre acaba igual, y no está tan mal, aunque sea cansado, y repetitivo, y el sueño en si sea una puta mierda. Pero me encanta el jodido significado, es la poca cordura que tengo en mi cabeza que se manifiesta, son las ganas de vivir, de luchar y de poder dar un paso adelante a lo que quiero, un paso a la libertad, un paso a todo aquello que un dia quise alcanzar, un paso a la verdad, y sobretodo un paso a todo aquello que quiero o he querido.

Y ahora que he acabado estas lineas, acabo de comprender porqué esta playa y no otra :)